Artículo-Suplemento Día D por Genaro Villalaz

María Cristina Lima

El riesgo como virtud para la creación

El arte para ser realmente creativo debe ser arriesgado, y ella, sin ningún temor, apuesta al riesgo, lo que hace de su creación perdurable en la memoria y el tiempo.

Genaro Villalaz
PA-DIGITAL

Cuando fuimos invitados a la galería Huellas para conocer la obra de María Cristina Lima, jamás imaginamos que estábamos ante el surgimiento de un movimiento en Panamá que, sobre todo en Europa, ha tenido una evolución importarte.

La pasión por las artes plásticas surge en María Cristina como herencia familiar. Recuerda los colores y formas singulares de las obras del maestro Trujillo en aquella época en que gracias a la influencia de su familia, nace su sensibilidad para admirar el arte en toda su expresión. No imaginaba en esos tiempos que el destino la llevaría a asumir la creación como una forma de encuentro personal, aunque jamás se le ocurrió el arte como forma de expresarse, por lo menos en aquellos años en que todo indicaba que el Derecho, como vocación familiar por excelencia, sería el camino a seguir. Aprendería, eso sí, una lección sobre la importancia de las obras de los grandes de la plástica panameña.

Un día, muchos años después, conoce a Cesáreo Young en un ciclo de cine, quien la invita a participar en un taller de color y para sorpresa del joven artista, la abogada aparece y se entrega a descubrir en el color un nuevo camino en la vida.

En esta, su primera exposición individual, nos sorprende con el uso de elementos no tradicionales en los que sobresale la cera, muñecas y colores impactantes como amarillo, rojo, azul, negro y blanco, lo que dentro de la experimentación como creadora le permite presentar una obra no acostumbrada por el público amante del arte en este país. Pareciera que jugar con materiales, tan poco comunes, como partes de bicicleta y botellas, y lograr un ensamblaje con material reciclaje es una manera de comunicar al mundo y definir caminos de paz de esos que se construyen para la eternidad.

La artista une la tela con estos materiales y asume riesgos en la búsqueda de nuevas dimensiones que pueden ir desatando los enigmas que su obra oculta. En algunas obras aparece la cera como gotas que resbalan a través del lienzo y superficies creadas con materiales reciclables que cubiertas de cera como esfuerzo adicional remarcan las intenciones. Para eso la cera juega un papel primordial, como el toque final en cada obra o el sello que cierra un capítulo para abrir paso a la creación con la siguiente obra.

El arte para ser realmente creativo debe ser arriesgado, y ella, sin ningún temor, apuesta al riesgo, lo que hace de su creación perdurable en la memoria y el tiempo. La inspiración surgida de la oportunidad de viajar a Kenia, en el continente africano, despierta el deseo de entregarse para construir su otro mundo y exponerlo en la Galería Huellas en calle Primera El Carmen. Definitivamente su creación explota la experiencia, en el continente menos visitado del mundo, cuando expone joyas africanas, llamadas “Masai”, traídas del viaje.

María Cristina no piensa en el comienzo ni en el final. Para ella el proceso creativo es apasionante y fundamental. En eso basa los altos relieves en algunas obras, tal vez, sugiriendo lo fálico y el elemento femenino indisoluble en la creación de una artista que en cada experimentación sorprende con nuevos esquemas.

También la fotografía actúa como un soporte adicional a su obra, por lo que fotografías de la isla Lamu en la costa de Kenia, un orfanato, niños y botes de vela regionales (dhow) sirven de marco para expresar en blanco y negro un mundo real lejos de nuestra propia circunstancia. En este aspecto, posee fotos de una famosa carrera el 1 de enero en Kenia, también las “kangas”, que son lienzos utilizados para vestirse, y hasta las paredes de las casas hechas de coral donde no faltan la “burka” y la inocencia, contagiosas y esperanzadoras.

En una ocasión, tuve la oportunidad de preguntarle a la artista sobre su inspiración y la razón para dedicarse a las artes plásticas ante su carrera profesional totalmente lejana al arte, por lo que ella explicó lo siguiente: “Necesito pintar para tener paz mental, a pesar de la costumbre de pintar con gente al lado”. Para ella, la creación es como desnudarse y ser ella misma, sin importar los intrusos o los que no la entienden.

El pintor panameño Cesáreo Young opina sobre su obra: “María Cristina Lima es una persona con una extraordinaria capacidad para arriesgar con la utilización de materiales no tradicionales. La experimentación y la investigación implican, para ella, la base de su obra para una artista que todavía no ha mostrado lo mejor de su obra”.

Analisa Williams, de Casa Cultural Huellas, opina que “.…María Cristina Lima nos propone la materia como punto de partida para la elaboración de sus inquietudes. Trabajos que desbordan materia nos invitan a la observación de una acumulación que pareciera caprichosa, pero que en una meticulosa mirada nos describen una intención calculada. En alguna de sus piezas alterna con formas preestablecidas y en otras con objetos, cubriendo a totalidad la superficie y nos permite acceder a una variante de confrontar la acumulación, entablando un diálogo con el observador y dejando una sensación que nos queda algo por descubrir dentro de la pieza. En esta primera muestra, María Cristina nos deja su inquietud hacia el uso de materias no tradicionales con las que alterna en su proceso de crear”.

Parecerá extraño que una artista como ella no se considere pintora sino creativa, porque a pesar de no haber estudiado formalmente las técnicas de pintura establecidas, su influencia 100% en el arte inglés obliga a la investigación constante para recrear sus trabajos, y produce en el público constantes silencios en la búsqueda de propios significados.

Por eso, para la artista es vital escapar de los esquemas normales y buscar lejos de lo convencional y repetitivo otras oportunidades, que a pesar de lo que se piense, deben convencer a la propia artista de su talento y capacidad, a pesar de lo que la crítica pudiera opinar. Su obra no se enmarca en títulos porque no habría manera de definirla dentro de los esquemas comunes y a pesar de todo, hace un llamado a la reflexión para que entendamos que el mundo no se limita a nuestras fronteras continentales. Hay un mundo más allá de las virtudes a la mano, que no puede definirse con palabras porque la imaginación y las emociones no pueden limitarse a intenciones.

Para la artista, el reconocimiento externo de la crítica no tiene cabida. Su espíritu necesita sentirse con la motivación necesaria para construir su universo. Por eso sus próximos viajes prometen nuevas experiencias creativas que imaginamos al lado de algunos de sus cómplices como Pepe Calavera, Cesáreo y otros artistas, convencidos de que el camino correcto es el de la expresividad de María Cristina Lima.

Escuchamos que para el Día de los Muertos en México (2 de noviembre) habrá otro viaje, imaginemos los nuevos caminos que recorrerá su creatividad sin límites.

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This entry was published on 19/09/2010 at 6:30 pm. It’s filed under Arte, Blogroll and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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